Category: Rilke

Inhumano, tal vez.

George Steiner:

Ahora sabemos que leer a Goethe y a Rilque, disfrutar con Mozart o Bach, es compatible con matar a millones de inocentes. Después del Siglo de las Luces, después de las Exposiciones Internacionales de París, Londres y Barcelona, cimas de la confianza liberal burguesa, surge el horror de los campos de la muerte en Rusia y Alemania, las grandes matanzas, dos guerras mundiales entre 1914 y 1945. Setenta millones de hombres, mujeres y niños perecen en Europa, ya sea en los campos de batalla o por hambre, por deportación y torturas, en campos de exterminio y cámaras de gas. Sólo en Verdún, la cifra inconcebible de medio millón de muertos.

Nada nos había preparado para el siglo XX. Con Kant se hablaba de paz universal, de guerra local profesional. Así que el primer problema, contra el que lucho en todos mis libros y en toda mi enseñanza, es muy simple: ¿por qué las humanidades y la razón no nos han dado protección alguna contra lo inhumano? Ni la gran literatura, ni la música o el arte han podido impedir la barbarie total. En realidad, se han convertido en ornamento de esa barbarie, en un hermoso marco para el horror.
¿Por qué la cultura no impide la barbarie? No lo sé. Yo he planteado el problema y espero una respuesta.
Yo: ¿Y estamos preparados para el S XXI?

La Noche

Hay quien considera que la noche es motivo de temor, la oscuridad lo negativo. Sin embargo, este maravilloso poema de Rilke muestra lo que yo pienso, o siento, al respecto. Encontrarlo fue como observar mi alma en las páginas de un libro. La noche… es el refugio, la hermosa oscuridad llena de sombras melancólicas y musas etéreas. La noche… donde el silencio canta.

Tú, oscuridad, de la que vengo,
te amo más que a la llama,
que al mundo fija límites
mientras tú esplendes
para un cierto círculo
fuera del que no hay ser que de ti no sepa.

Pero la oscuridad todo en sí alberga:
formas, llamas, animales y a mí,
tal y como quiera que los abrace,
a hombres y potestades.-

Y puede ser: una gran energía
se mueve y conmueve en mi vecindad.

Yo creo en las noches.

Rainer María Rilke.