
Estaba segura de haber tomado el camino correcto. Sólo que el sendero se había vuelto contra ella. Miró entre las copas de los árboles tratando de descubrir la luna brumosa y azulada. La única luz con la que contaba. Pasara lo que pasara, encontraría al ser que se había escondido entre las sombras, tratando de que ella no descubriera su horrible apariencia nocturna. No le permitiría destruirse a sí mismo. A Elaine no le gustaba que decidieran por ella.
Y, sobre todo, le daba rabia que no hubiera comprendido que, a pesar de su terrible aspecto, o precisamente por ello, nunca le había amado tanto como cuando se adentró en el incierto y salvaje bosque tras él.
