At Darlington Hall
Sobre las entradas, Filosofear, Enanos con mal genio, En la mediocridad del vestíbulo y De vida o muerte, de Philip Muller.
Estoy de acuerdo a grandes rasgos con Filosofear, Enanos…, En la mediocridad…, y De Vida… Léanse. Pero en todos ellos hay como un pensamiento de fondo, una idea que me llama la atención. Sobre todo esta muy marcada en Filosofear y En la mediocridad… Por eso los comento juntos.
Por un lado hay como una especie de realismo, de autocrítica insalvable, que se puede resumir en “sólo soy un alumno de primero”, y parece no tener solución, salvo esperar al título universitario, a ser un Rimbaud, a llegar a tener un día delicioso, a descubrir por qué la vida es valiosa. Algo así como deseos imposibles.
Y sin embargo también dejas mostrar como que hay personas que logran ese imposible, o que podrían estar haciéndolo sin que tú participes.
No creo que las cosas sean así. Mejor dicho, lo son hasta cierto punto. Hasta en el momento en el que se te “va la autoestima” por decirlo de algún modo. La mediocridad no es un mal insuperable, es común, sí, nunca será suficientemente eliminada en uno mismo, eso también, pero se puede avanzar. Y la carrera de filosofía no es para tener un título, es para aplicarla a tu vida. Y si te dicen que lo pareces, créetelo, igual es lo único que te falta para empezar a serlo. No es necesario estudiar filosofía para ser filósofo, no tiene que ver con la edad. Dices, se ha dicho, yo misma lo tengo en una de mis imágenes laterales, que el filósofo es el que tiene capacidad de asombro. Pero nunca lo lograrás si esperas al amanecer perfecto, por que no llegará. A asombrarse por todo se aprende, como a todo. Y se aprende mirando. Mirando hasta que te das cuenta de lo extraordinario que es eso que has visto. Sólo es necesario planteártelo, ver eso como lo vería un niño. No es algo que tienen algunos, sino una actitud que se adopta. Y cualquiera puede hacerlo.
En cuanto al derecho a criticar, te han comentado que “To have a right to do a thing is not at all the same as to be right in doing it”. Es cierto. Pero creo que el asunto está mal enfocado. Eso puede aplicarse a los adolescentes, sí, pero este no es el caso. Y si lo es, es problema del sujeto en cuestión. Cómo te consideres a ti mismo, no lo sé, pero te diré una cosa. Ante una crítica a la sociedad, (con esto no quiero legitimar el raje en general), la pregunta no es qué derecho tiene el que la formula, sino si está bien fundada. Es más, no es un derecho, sino un deber. La sociedad no es un mundo ideal, pero el conformismo es la clave de su éxito. No sirve de nada dedicarse a cambiar el mundo en una sala de estar, pero quienes son conscientes de sus errores (y aciertos), están en la obligación de denunciarlos, para que la sociedad evolucione. Ésta lo ha hecho gracias a núcleos pensantes. Y no hay edad límite, sólo pensamientos válidos o no. No puedes esperar a que los apuntes te hagan pensar, sólo sirven de material de base (que es mucho), pero lo que desarrolles es sólo tuyo. ¿No tienes la inquietud de aportar? Por que habiendo leído tus ensayos, creo que tienes el potencial de hacerlo. De hecho espero que lo hagas. Y si llegas a licenciarte sin haberte asombrado por nada, da igual el título, da igual, no serás un filósofo. Aunque seamos muy pocas las personas que lo dudemos.
Pero no será necesario, por que sin darte cuenta lo eres. Sin darte cuenta, criticas a los que critican, los estudiantes, a ti mismo, a las personas prepotentes, a la mediocridad. Tenemos mucho que aprender, sí, pero no podemos esperar a terminar de asimilarlo todo para hacer algo, (aunque sólo sea en el ámbito de una clase universitaria), por que ese momento nunca llegará. Tenemos que ser humildes para ser sabios, sí, por que si no no avanzaremos ni estaremos en la verdad, pero en cada momento tenemos que arreglárnoslas con lo que tenemos.
Por que la sociedad es responsabilidad de la universidades. Y de aquellos que, no estando en una, posean ese espíritu. Lo que hagamos será mucho o poco. Tal vez no veamos los resultados. Pero nunca será indiferente. Rimbaud no sabía que lo era. Y hay que intentarlo, no vaya a ser. Tal vez sólo trascienda una frase tuya a la historia. Pero no sabes cual va a ser. Ni cuando la dirás. Así que cuidado con cada una que escribas. Pero la peor tragedia sería que nunca llegaras a formularla.
Y lo mismo ocurre a nivel personal. Que los días sean buenos o deliciosos no es algo vetado a unas pocas personas maravillosas. El valor de la vida, no es algo que demostrado teóricamente pueda darse a la gente como argumento irrefutable de su felicidad. El que la gente se suicide (una tragedia, no es que quisiera que pasase una sola vez más), es lo que demuestra que la felicidad es posible. Por que si existiera un argumento capaz de dar valor a la vida, si el saber que cada día es especial o el amor nos viniera dado, no tendría ninguna gracia. No seríamos felices, seríamos autómatas. Y no tendría sentido escribir. Que tu vida sea una masa informe depende de ti, otra vez. Pasar del vestíbulo a la casa es un paso que se da en cada acción, nadie mora en la casa. Pero muchas personas habitan en el vestíbulo, es cierto. Donde hay que vivir es en el pasillo. El camino de la felicidad es ella misma, y sí, está reñido con la mediocridad.
